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El XII Encuentro de Encajeras y Bolilleras de Torrevieja desborda las previsiones de participación

Ayer tuvo lugar el encuentro de Encajeras y Bolilleras en Torrevieja. Encuentro que contó con un notable éxito de participación y desde días antes de su celebración, obligó al ayuntamiento a cambiar el emplazamiento del mismo  del Centro Cultural “Virgen del Carmen” donde estaba previsto, al  Centro Municipal de Ocio donde se llevó a cabo con gran participación de artesanas

Redacción: Desde primeras horas de la mañana, se registró un intenso trasiego instalando los stands con mercadería y mesas donde se fueron acomodando las encajeras llegadas desde Alhama de Murcia, Torre Pacheco, La Unión, La Manga, San Javier, Beniel, Caravaca , Cehegín, Bullas, Calasparra, La Palma, así como las Asociaciones de San José Obrero, 4 Santos, San Antón, Vértice y Fénix, estas 7 últimas de Cartagena.  Desde Albacete llegó un autobús con artesanas de Almansa, Chinchilla y Albacete. Desde Alicante llegaron también,  encajeras de Guardamar, Monóvar, Pinoso, Ibi, Novelda, Torre llano, San Vicente, Agost, Orcheta, Biar, Alcoy , Onil y las componentes de la Asociación de Bolillos y Artesanas del hilo “Las Salineras” de Torrevieja organizadoras del evento que reunió en total a 286 encajeras, entre los que destacó la participación de  varios hombres haciendo labores de bolillos y macramé.

Una artesanía que se resiste a desaparecer

El encaje de bolillos es un tejido que se elabora sobre un patrón, generalmente de cartón, que va sujeto a una almohadilla, sobre el cual los hilos, enrollados en palitos torneados (los bolillos), van tejiendo lo que indica el dibujo, y las diferentes vueltas y entrecruzamientos se sujetan por medio de agujas o alfileres que, atravesando el cartón, se clavan en la almohadilla, coincidiendo con los agujeros del cartón (el picao).

Aunque el encaje ha estado presente en la historia de la cultura occidental, poco se sabe sobre su procedencia, su comercialización y posterior difusión. Hay quien señala su aparición en los siglos XVI y XVII, otros afirman que fue Grecia la inventora de esta labor, desde donde pasaría a Persia, Arabia y los países del Mediterráneo. Sea cual sea su origen, a tenor del poder de convocatoria que tuvo el XII Encuentro de Encajeras y Bolilleras de Torrevieja, es una artesanía que se mantiene en muchos  pueblos europeos donde el encaje fue una vez una industria importante, en especial, Bélgica, Inglaterra, España y Francia, donde las encajeras todavía enseñan su arte y venden sus mercancías, y aunque su clientela ya no es la misma, de la nobleza más rica, en muchos pueblos perdura como un atractivo turístico, gracias al cual  se mantiene esta delicada artesanía textil.

Foto: Enrique López Joga