Los insultos y amenazas que un hombre profirió el pasado diciembre contra unos policías en Torrevieja (Alicante) han provocado, un mes después, su detención tras ser identificado en un vídeo difundido por las redes sociales. De rebote, el arrestado ha sido extraditado a Bulgaria, su país de origen, donde la justicia le reclamaba por unos delitos que no han sido precisados.

El hombre, que protagonizó un video viral, se vio envuelto el pasado 15 de diciembre en unos incidentes delante de la oficina de documentación de la Policía Nacional de Torrevieja. Allí habían acudido cinco miembros de una misma familia. Tres de ellos habían pedido cita para tramitar su DNI. Poco antes de ser atendidos, los agentes les indicaron que debían protegerse con mascarillas y cumplir con la distancia de seguridad. Pero los tres, dos adultos y un menor, se negaron una y otra vez a acatar la indicación y, además, se enzarzaron en una pelea con los agentes. Los tres acabaron detenidos.

La tensión entre familiares y agentes no quedó circunscrita a las cuatro paredes de la comisaría, sino que se trasladó a la calle, donde decenas de personas hacían cola en espera de tramitar su documentación. Varias comenzaron a increpar a los agentes y una de ellas comenzó a grabar con el teléfono móvil la escena. El vídeo terminó siendo carne de redes sociales y se volvió viral.

En la grabación aparecía un hombre joven, con una gorra de visera que insultaba y amenazaba a los agentes de la comisaría de enfrente. Según la Guardia Civil, les gritó “policías de mierda, terroristas, asesinos”. También pidió para ellos un balazo en la cabeza. “A vosotros, AK-47, sangre y cerebro”, espetó, en referencia al célebre fusil de asalto. También, expresó su ira contra los “cristianos”, a los que amenazó de muerte, y solicitó a los presentes que se sumaran al motín contra la policía: “Vamos a por ellos, que son pocos”, alentó. Varias de sus exabruptos quedaron fielmente grabados. Antes de huir, escupió en la cara a uno de los agentes apostados a la entrada de las dependencias.

La agresión de la familia que se negaba a llevar mascarilla se saldó con las tres detenciones y sendas acusaciones por presuntos delitos de atentado, lesiones y daños, además de cinco propuestas de sanción, una por cada familiar, por infringir la normativa sanitaria y la ley de protección de seguridad ciudadana. Además, la Policía Nacional pidió a la Guardia Civil que localizara e identificara al hombre que les había amenazado a cara descubierta y en plena calle. Y con una grabación de por medio.

Un mes después de los altercados, el pasado 20 de enero, la Guardia Civil detuvo al hombre por un presunto delito de incitación pública al odio, hostilidad y discriminación, y otro de amenazas a agentes de la autoridad. Dos días después pasó a disposición judicial. Se trata de un ciudadano búlgaro de 44 años cuya identidad no ha trascendido. Pero la sorpresa saltó cuando, al investigarlo, se comprobó que pesaba sobre él una orden internacional de búsqueda y detención emitida por su país de origen. Tampoco se han hecho públicos los delitos de los que se le acusa, señalan fuentes de la Guardia Civil, pero sí consta que tiene antecedentes en España por su implicación en un homicidio. Dos agentes de la policía de su país se desplazaron al aeropuerto de Alicante-Elche para su traslado y custodia hasta Bulgaria.