,

Alberto Ginés escala hasta el oro en los Juegos Olímpicos

Venía a competir, pero sabía que estos Juegos Olímpicos le llegaban pronto. Su objetivo era París 2024, pero cuando consiguió la clasificación para Tokio decidió que echaría el resto. Sin presión, sin timidez, sin complejos. Alberto Ginés, un chaval de Cáceres de 18 años, acaba de darle a la delegación española una medalla con la que nadie contaba. La tercera medalla de oro.

La propia estructura de la competición acabó beneficiando a Ginés, un especialista en dificultad que sin embargo ganó la prueba de velocidad. Una disciplina extrema, en la que los escaladores deben escalar a toda pastilla una pared de 15 metros, y cuyo récord mundial apenas supera los cinco segundos. Alberto apenas la había practicado hasta hacía dos años, pero desde que supo que iba a ser esencial en los Juegos Olímpicos comenzó a entrenarla y le cogió el tranquillo. «Ahora disfruto haciéndola y voy mejorando mis tiempos», confesaba hace unos días. Y todo ese trabajo se han notado hoy, y de qué manera, en el parque urbano de Aoki.

Como no hay final sin sufrimiento, Ginés tropezó en la segunda prueba, el bouldering o bloques, en la que los participantes, como en un rompecabezas, deben buscar la forma de llegar a un punto en una pared. Quedó el último de los siete participantes, ya que a estas alguras el francés Bassa Mawem se había retirado por lesión. Alberto no llegó a tocar el objetivo en ninguno de los tres retos que la organización proponía a los deportistas.

Todo quedaba abierto, sin embargo, para la última parte de la final, la escalada de dificultad, el terreno en el que Alberto se mueve con mayor soltura y que mezcla ejercicio físico y mental. El escalador debe alcanzar el punto más alto posible en una pared de 15 metros con un imponente saledizo. La puntuación definitiva se establece multiplicando el puesto en que acaban los contendientes en cada una de las pruebas. El que menos obtiene se proclama ganador. Con este sistema, anotarse un uno (como Alberto hizo en velocidad) multiplica las posibilidades de acceder finalmente al podio, aunque se tenga un fallo en una de las dos disciplinas restantes. «Normalmente cada uno solemos ser especialistas en una cosa, así que este sistema nos afecta a todos por igual», indicaba Ginés. En dificultad, Alberto no defraudó y consiguió un tercer puesto que le convirtió en medalla de oro incluso antes que ascendiera por la pared el último participante, el austriaco Jacob Schubert.