Más de una decena de integrantes del grupo MILPA (Misioneros Laicos Palautianos), ‘Escuela de la virtud’ de Torrevieja, renovaban ante el Padre Palau ,fundador de la congregación de las Carmelitas Misioneras Teresianas, y el mismo Cristo Resucitado su compromiso con tal asociación.

Redacción: Coincidiendo con la festividad de la Ascensión, en la mañana de este domingo tenía lugar en la capilla del Colegio La Purísima, la Eucaristía, celebrada por Pedro Payá, Vicario del templo arciprestal de la Inmaculada Concepción y capellán del colegio.

En su homilía, destacó el servicio que este grupo de misioneros lleva a cabo en la comunidad educativa y ciudad de Torrevieja, necesitándola de ellos y animando a continuar guiados por el Padre Palau y las Carmelitas Misioneras Teresianas.

Tras esta, llegó el momento central de la celebración, todos los comprometidos se dispusieron frente al altar para renovarlo con las intenciones de servir a la Iglesia, a imitación de Jesucristo desde la fraternidad, oración y misión’’. Posteriormente, la presidenta de la asociación María Teresa Ruiz dedicó unas palabras a los asistentes y se unió para renovar junto con todos ellos su compromiso.

La celebración también con la presencia de la representante de la Entidad Titular, Hna María del Socorro Morales, así como de la concejala de la corporación municipal del Partido Popular, Carmen Gómez además de la comunidad de Carmelitas de Torrevieja, amigos y demás comunidad educativa.

El coro del colegio dirigido por su director Aurelio Martínez entonó los cantos que acabaron con el Himno del Padre Palau ‘Salve Francisco’.

Francisco Palau y Quer, fue un religioso carmelita descalzo que nacido el 29 de diciembre de 1811 en Aytona provincia de Lérida.

Creó la ‘Escuela de la Virtud’ – un modelo de enseñanza catequética – en Barcelona. En 1860-61, fundó una congregación mixta de Hermanos y Hermanas Carmelitas. Fue predicador de misiones populares, asceta contemplativo, escritor, periodista, director espiritual, exorcista y extendió la devoción de la Virgen María allá donde él andaba. La vida de Francisco Palau que tuvo que sufrir el horror de guerras y muchas revueltas, el exilio y destierro injusto se unificó cuando entendió el sentido de la Iglesia católica. Descubrió que la Iglesia era el misterio de Dios y los prójimos. Fue beatificado por el Papa Juan Pablo II el 24 de abril de 1988.

La Asociación Internacional MILPA presente en 12 países del mundo y en los 5 continentes participa del carisma misionero y eclesial de este carmelita teresiano. Oración, Formación y Apostolado son ejes básicos de nuestro servicio a la Iglesia.