La concejala de medio ambiente, en funciones, Fanny Serrano, quiso despedirse en este acto, de una forma emotiva y agradecida a todos aquellos que a través de estos cuatro años en que la participación en cada evento en que se ha implicado, ha sido unánime.

Redacción: Junio Medioambiental se despidió del cine para adultos,  con la emisión ayer en el auditorio del Centro Cultural Virgen del Carmen de la película  documental “Barbacana, la huella del lobo”, del director Arturo Menor.  La concejala de medio ambiente, en funciones, quiso despedirse en este acto, de una forma emotiva y agradecida a todos aquellos que a través de estos cuatro años en que la participación en cada evento en que se ha implicado, ha sido unánime.

A la emisión acudieron el alcalde en funciones, José Manuel Dolón que ocupo un discreto segundo plano, y varios colaboradores de Agamed

“Barbacana, la huella del lobo”, es un largometraje que ha costado tres años de trabajo duro y desinteresado por parte de un equipo humano y profesional excepcional (Arturo Menor y todo el equipo de ACAJÚ). Un proyecto que es mucho más que una película, cuyos objetivos son Fomentar las medidas preventivas de protección del ganado; Cambiar el modelo de gestión del lobo; o Dignificar el trabajo en el campo.

 El largometraje Barbacana, la huella del lobo de Arturo Menor (Wildmed, el último bosque mediterráneo) arroja luz sobre una problemática asociada a la imagen del lobo en la sociedad actual. Las poblaciones de estos animales van diezmándose cada año debido a multitud de factores, lo que preocupa gravemente a biólogos y conservacionistas. El principal es la caza, a pesar de que el lobo, el hombre y sus universos pueden ser compatibles ya que, tal como el film muestra, se necesitan mutuamente para sobrevivir.

Este largometraje persigue el objetivo de dar a conocer esa realidad a través de dos vías: la prevención y la concienciación de las virtudes de la existencia de este singular mamífero.

Barbacana, la huella del lobo rebate la creencia de que el lobo es un animal peligroso para el hombre y de que es imposible la convivencia pacífica entre ambos. En lo relativo a la prevención, la película muestra datos reveladores sobre métodos para evitar que su presencia genere problemas a pastores y ganaderos: el uso de grupos de mastines (una raza de perro de la que huye el lobo) para cuidar al ganado, medidas de confinamiento nocturno para protegerlo, vallados anti-lobo para proteger a hembras lactantes, …etc.

Una de esas medidas clave es la barbacana: una cuerda que incluye trozos de plástico o tela resistente de color vivo y que desconcierta, al menos temporalmente, a los depredadores. Su uso se recomienda como medida disuasoria temporal, coincidiendo con las parideras, para evitar ataques en las épocas más sensibles.

En lo relativo a la concienciación sobre la relevante aportación del lobo al ecosistema, el largometraje ofrece claves inéditas de educación ambiental. La aversión de la sociedad hacia el lobo tiene un origen cultural. Por primera vez, el film desvela su necesaria interacción con el ser humano. Muestra, por ejemplo, que el lobo es vital para el pastor y su ganadería en el proceso de control de la tuberculosis y de la propagación de parásitos en especies que después servirán de alimento al hombre (ciervos, jabalíes…). Así mismo, ayuda a controlar la superpoblación de otras especies que también pueden resultar una amenaza para el hombre y de herbívoros silvestres, que destrozan cultivos y transmiten enfermedades a través de ellos a los seres humanos.

La figura del lobo también se ha convertido un gran reclamo turístico en determinadas zonas de la península. La cinta muestra que no hay que temerlo, sino respetarlo, entenderlo y amarlo.

La película que ha rodado el biólogo y cineasta Arturo Menor, después del brillante recorrido en festivales de Wildmed, el último bosque mediterráneo (2014), es una crónica de esfuerzo y superación que aspira a dar a conocer la importancia del lobo en los ecosistemas ibéricos y sus problemas de conservación. Rodada con cámaras 4K, la cinta ofrece además un espectáculo audiovisual que va directo a los sentidos.