El primer edil torrevejense, José Manuel Dolón, ha manifestado su postura sobre las actividades culturales, festivas y recreativas que se desarrollan desde el Ayuntamiento al margen de lo que es estrictamente la programación de las propias concejalías.

Redacción: El primer edil ha explicado que desde el inicio del mandato ha “peleado regularmente con los concejales del Equipo de Gobierno para que se haga lo que se puede hacer bien, teniendo en cuenta las limitaciones de recursos humanos que hay” para evitar actividades en las que no llega a concretarse el contrato, con el perjuicio económico que ello puede suponer –como en su día pasó con el concierto de Electromar, por poner un ejemplo-, y sobre todo “por la responsabilidad” que se genera.

Dolón ha referido a que en los casi tres años de mandato ha dejado claro que “la voluntad de alcaldía es que se haga solo y exclusivamente lo que se puede hacer, en primer lugar la programación propia, y si hay capacidad para asumir otros eventos que se hagan pero que se tenga en cuenta que los técnicos de los distintos departamentos no dan abasto con la actividad propia como para meterse en camisa de once varas”.  Pero por encima de este aspecto el primer edil ha recordado que cuando no se llega a tiempo con un contrato pero se hace un evento “hay responsabilidades, por ello siempre ha defendido que es mejor decir que no”.

El edil ha dicho que entiende que a veces es difícil decir no y al mismo tiempo aguantar la presión de la oposición criticando que no se estén haciendo determinadas cosas pero que su postura es clara “el alcalde no tiene inconveniente en decir que no a lo que no se puede asumir. Decir ‘no’ no tiene que ser un problema, el problema es decir que sí y tener una responsabilidad sobre tus espaldas”.

En el caso concreto del festival de música Electromar que celebró varias ediciones en el municipio el edil ha dicho que tanto la de 2014, con el PP en el Gobierno, como la de 2016 con el Gobierno actual se realizaron sin contrato y en consecuencia quedó en papel mojado el cobro de un canon de unos 23.000 euros en la primera de las ediciones citadas y en la segunda tampoco se recaudó el euro por entrada que se comprometió –de las primeras 10.000-.

Por el contrario este festival sí supuso un coste adicional para el Ayuntamiento tanto en personal como en otros aspectos “por lo que al final al que le cuesta el dinero es al contribuyente”.

En la misma línea se ha manifestado sobre la fiesta de los colores que se había solicitado para el recinto de mercados, con el añadido de que se trata de un espacio que todavía “no está completamente rematado” y que no cuenta con una regulación específica para este tipo de eventos. En concreto el alcalde ha explicado que los técnicos municipales han considerado que esta fiesta no se puede realizar porque puede interferir en el normal funcionamiento de la actividad para la que se destina, el mercadillo semanal.

“En el caso de que se produzca una rotura, algún problema en los aseos…no podemos garantizar que mercadillo semanal pueda funcionar con normalidad el viernes siguiente”. Si desde un principio “se dice que no”, no tenemos que llegar a situaciones como la actual en la que incluso se han vendido entradas para una fiesta que no está debidamente autorizada.

Dolón ha reiterado que decir que no también contribuiría a “rebajar la tensión que hemos vivido durante todo el mandato con el tema de la cesión de espacios públicos para realizar eventos” comentando que no es cierto que no se estén haciendo cosas, de hecho la agenda “está saturada” en muchas ocasiones y es imposible acudir a todas las actividades programadas, por ejemplo, para la tarde de cualquier fin de semana.